Otra vez lo mismo, como todos los años en marzo y octubre (bueno lo de octubre lleva pocos años, antes se cambiaba en septiembre, que es más razonable), nos vuelven a cambiar la hora. Aducen los "entendidos" que así se aprovecha mejor la luz solar y se ahorra energía. ¿Por qué será que yo no me lo creo?
Hoy he oído en los medios de comunicación que con este cambio habrá más luz por la mañana y no habrá que utilizar el alumbrado artificial, pero lo que no dicen es que por la tarde anochece antes. Luego, lo que se pueda ahorrar por la mañana se gastará por la tarde porque habrá que encender antes las luces.
Cuando se adelanta la hora en el mes de marzo, nos lo cuentan al revés: se aprovecha más la luz solar por la tarde. Pero hay que encenderla antes por la mañana. ¿Dónde está el ahorro?
En cualquier caso, no deja de ser llamativo que, al menos en España, durante la segunda quincena de junio y la primera de julio haya que esperar a las veintitrés horas para poder disfrutar un poco de la oscuridad y el frescor de la noche. En España, con el horario de verano vamos 2 horas adelantados con respecto a la hora solar, y con el horario de invierno, 1 hora adelantados.
De todas formas, en el supuesto poco probable de que se ahorrara energía con estos cambios, ¿no es más problemático la serie de trastornos que dichos cambios ocasionan que el hipotético ahorro? ¿No tiene algo de dictatorial obligar al ciudadano a ahorrar? ¿Acaso cada cual no somos mayorcitos para saber si tenemos que ahorrar y cómo hacerlo?
Me parece bien el ahorro de energía, pero yo pediría a los que hacen las directivas europeas que inventen una manera de ahorrar que no juegue con el tiempo ni con las personas.