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19 julio 2018

EXHUMACIÓN DE FRANCO

   ¿Quién te crees que eres, Pedro? ¿Con qué derecho y para qué quieres exhumar los restos de Franco? ¿No teníamos bastante con algunos asaltacapillas de Podemos que ahora tú quieres convertirte en profanador de tumbas? ¿Crees que porque seas el presidente y tengas a tu disposición el BOE, eso te iba a librar de quedar ante muchísimos españoles como un vulgar profanador de tumbas? ¿Es que quieres superar a Zapatero en ignominias?

   A un cadáver se le desentierra por algún motivo específico: obtener una muestra de ADN, como en el caso de Dalí, porque se sospeche que quien está enterrado puede no ser el cadáver de quien figura en la lápida... Ninguno de estos supuestos ni otros que pudieran justificar la exhumación se dan en el caso de Franco.

   ¿Crees que con ese vil acto vais a ganar la guerra que perdisteis y provocasteis? ¡Ah, infeliz!, qué poco seso tienes, cuánto odio y rencor guardas en ese pecho lleno de insidias y resquemores.

   Mira, Franco está muy bien enterrado donde está, y, por si no lo sabes, a los muertos hay que dejarlos reposar tranquilos, no hay que molestarlos sin motivo, por lo que pueda pasar.

   Somos muchos los españoles (no sólo los que han ido al Valle de los Caídos en estos últimos días) los que estamos de acuerdo con la decisión de los nietos de Franco de no permitir la profanación que tú y tu Gobierno de ineptos tratáis de perpetrar.

   Dedícate a resolver los problemas que verdaderamente preocupan a los españoles, y olvídate de esa basura de ley de Memoria Histórica que sólo se aplica a favor de los combatientes de un bando de nuestra trágica Guerra Civil. Es una memoria histórica parcial, y por tanto, injusta y no válida.

   Yo te podría contar que nací de milagro, porque uno de los milicianos del ejército rojo estuvo a punto de matar a mi madre cuando era moza, solamente por el gran pecado de venir con su velo de oír misa. Otros no tuvieron la suerte de mi madre, como el cura de mi pueblo y el del pueblo de al lado, que fueron vilmente asesinados por los milicianos rojos. ¿Para esas personas y muchísimas más que no voy a enumerar no hay memoria histórica?

   Mira, Pedro, si te has hecho presidente sólo para remover las truculencias del pasado y alterar los ánimos y las conciencias de los españoles, más te valdría, como dice Nuestro Señor, atarte al cuello una rueda de molino y arrojarte a lo más profundo del río. Yo no quiero ser tan expeditivo como Nuestro Señor, por eso te pido que te largues y convoques elecciones ya.

14 julio 2018

LAS COMPETENCIAS DE CATALUÑA

   Me gustaría que alguno de nuestros políticos, que tan listos se creen, me expliquen por qué Cataluña tiene la competencia de las cárceles y las demas Comunidades Autónomas no la tienen.

   Desgraciadamente, no sólo ocurre con esta competencia, sino con otras muchas que no voy a enumerar por no aburrir. Hay Comunidades Autónomas que tienen ciertas competencias que las demás no tienen. Curiosamente, suelen ser las Comunidades, mal llamadas históricas, las que "disfrutan" de unas transferencias que las no históricas no tienen.

   Y yo me pregunto: ¿no somos todos iguales? La igualdad debe darse, tanto en lo individual como en lo colectivo. ¿Por qué en unas CC. AA. hay policía autonómica y en otras no? ¿No existe una Policía Nacional? Si es nacional, ¿por qué no actúa con todas sus competencias en todas las CC. AA?
¿Por qué si cambias de comunidad autónoma por vacaciones u otro motivo tienes dificultades para ser atendido debidamente por el sistema de salud autonómico correspondiente y además tienes problemas para obtener los medicamentos de las farmacias en otra comunidad? ¿Dónde está la igualdad?
   ¿Esta es la descentralización que nos prometieron cuando nos querían vender a los españoles las "excelencias" de las comunidades autónomas?

   Después de todos estos años, queda claramente demostrado que el SISTEMA AUTONÓMICO HA SIDO UN FRACASO ESTREPITOSO, que sólo está sirviendo para crear desigualdades y enfrentamentos entre los españoles, y lo más grave, para que no seamos iguales. Además, y también gravísimo, este sistema tiene un coste económico insoportable, y propicia y facilita el despilfarro y la corrupción como está siendo demostrado en los últimos años.

   Es hora, por tanto, de empezar a plantearse EL DESMENTELAMIENTO DEL ESTADO DE LAS AUTONOMÍAS, POR EL BIEN DE ESPAÑA Y DE TODOS LOS ESPAÑOLES.

11 enero 2018

Alberto Sotillos y el nombre de las cosas

   He estado viendo hoy un ratito El Gato de las Mañanas (creo que se llama así) de Intereconomía, en el cual participaba Alberto Sotillos y otros contertulios.
   Hablaban de las intervenciones de ayer de los padres vivos de la Constitución española. El señor Horcajo decía que la idea de la España federal no es posible, pues hay que partir de estados independientes que decidan federarse para ser iguales. Estas dos cosas no son posibles en España, pues ni las CC. AA. son estados independientes, ni los independentistas catalanes o vascos iban a aceptar esa igualdad con las demás regiones, porque lo que quieren es la independencia.
   Sin embargo, el señor Sotillos decía que eso se resuelve dando el nombre de nación a las CC. AA., y así, ya como naciones, se podrían federar.
   En fin, si no fuera por no faltar al respeto al señor Sotillos, le daría una respuesta breve, directa y contundente, pero como no es mi estilo insultar a nadie, voy a hacer uso de mis cualidades de docente para explicárselo:
   Para empezar: el nombre de las cosas, no cambia las cosas: un gato será gato, aunque lo llame perro.
  Para continuar: hay nombres comunes y nombres propios. Los propios, además de la particularidad ortográfica de escribirse con mayúscula, tienen la característica de que se pueden usar con mucha libertad, y así, por ejemplo, puedo llamar Juanito a mi hijo o a mi gato, sin que mi hijo deje de ser persona ni mi gato, animal felino. Pero los nombres comunes hay que usarlos con precisión, pues sirven para clasificar a los distintos seres vivos y a los distintos objetos y cosas. Un objeto llamado puerta tiene una serie de características que lo identifican como puerta, y que no comparte otro objeto llamado cuaderno, por ejemplo. Por lo tanto, no puedo llamar a la puerta cuaderno ni viceversa, porque estaría creando confusión, no me entenderían y podrían tomarme por imbécil. Y, además, la puerta no se convertiría en cuaderno.
De modo que, señor Sotillos, aunque usted quiera llamar nación a una comunidad autónoma, la comunidad autónoma seguirá siendo comunidad autónoma. Las cosas no cambian según nuestros deseos.