He estado viendo hoy un ratito El Gato de las Mañanas (creo que se llama así) de Intereconomía, en el cual participaba Alberto Sotillos y otros contertulios.
Hablaban de las intervenciones de ayer de los padres vivos de la Constitución española. El señor Horcajo decía que la idea de la España federal no es posible, pues hay que partir de estados independientes que decidan federarse para ser iguales. Estas dos cosas no son posibles en España, pues ni las CC. AA. son estados independientes, ni los independentistas catalanes o vascos iban a aceptar esa igualdad con las demás regiones, porque lo que quieren es la independencia.
Sin embargo, el señor Sotillos decía que eso se resuelve dando el nombre de nación a las CC. AA., y así, ya como naciones, se podrían federar.
En fin, si no fuera por no faltar al respeto al señor Sotillos, le daría una respuesta breve, directa y contundente, pero como no es mi estilo insultar a nadie, voy a hacer uso de mis cualidades de docente para explicárselo:
Para empezar: el nombre de las cosas, no cambia las cosas: un gato será gato, aunque lo llame perro.
Para continuar: hay nombres comunes y nombres propios. Los propios, además de la particularidad ortográfica de escribirse con mayúscula, tienen la característica de que se pueden usar con mucha libertad, y así, por ejemplo, puedo llamar Juanito a mi hijo o a mi gato, sin que mi hijo deje de ser persona ni mi gato, animal felino. Pero los nombres comunes hay que usarlos con precisión, pues sirven para clasificar a los distintos seres vivos y a los distintos objetos y cosas. Un objeto llamado puerta tiene una serie de características que lo identifican como puerta, y que no comparte otro objeto llamado cuaderno, por ejemplo. Por lo tanto, no puedo llamar a la puerta cuaderno ni viceversa, porque estaría creando confusión, no me entenderían y podrían tomarme por imbécil. Y, además, la puerta no se convertiría en cuaderno.
De modo que, señor Sotillos, aunque usted quiera llamar nación a una comunidad autónoma, la comunidad autónoma seguirá siendo comunidad autónoma. Las cosas no cambian según nuestros deseos.